Lado Retro: Blood Bros

En el año 1988 tuvimos la oportunidad de jugar a Cabal, un juego de disparos en el que, ametralladora en mano, teníamos que pasar por diferentes niveles arrasando todo lo que encontráramos a nuestro paso. Dos años más tarde, tras ser versionado a multitud de consolas y ordenadores (con mayor y menor gracia), TAD Corporation nos obsequió con una secuela ambientada en el viejo oeste, con jugabilidad y gráficos mejorados… Uno de los “grandes” de aquella época había visto la luz: Blood Bros, o como más de uno conocerá, “El juego del Indio y el Vaquero”.

Blood Bros, el juego del indio y el vaqueroLas reglas del juego eran bastante sencillas: disparar a todo lo que se mueve (¡y a lo que no tambien, que se podía destruir el decorado!) y esquivar todos los proyectiles que sea posible. De este modo se nos presenta Blood Bros, un juego de disparos que marcó época.

Sin ningún argumento más que disparar sana y alocadamente a todo lo que aparezca, al introducir nuestros cinco duros éramos trasladados directamente al viejo oeste. El jugador 1 encarnaría el papel de “El Vaquero” y su acompañante el de “El Indio”; juntos deberían recorrer las 5 fases compuestas de 4 subniveles cada una hasta llegar al malvado jefe final, ‘Big Bad John’, que tras la destrucción de una locomotora infernal, se encargaría de que echáramos un poco más de nuestra propina en la ranurita de la máquina si queríamos ver el “apasionante” final que nos tenía preparado.

Pero el final no era lo más importante… ¡Lo mejor de todo era la descarga de adrenalina! Si, y realmente era así porque si manteníamos pulsado el botón de disparo la velocidad de nuestra pistola no tenía nada que hacer contra los cientos de enemigos que aparecían en pantalla. O conseguías el “Trabuco” o ya te podías dejar los dedos y los nervios aporreando el botón de disparo, porque no había nada que hacer…

Para conseguir el preciado “Trabuco” podías disparar al cerdo que de vez en cuando cruzaba la pantalla (o incluso al jefe indio, que daba mejor arma) o volverte loco acertando a una lata que aparece en todas las fases. Al disparar a la consabida lata, conseguíamos que esta se elevara por los aires; si le volvíamos a dar de nuevo antes de que llegara al suelo, conseguía un impulso adicional, eso si, cambiando de trayectoria… Si lo hacíamos correctamente durante varias veces (y no moríamos en el intento), obteníamos vidas extra, armas, puntos… ¡Y la satisfacción de que si volvías a acertar de nuevo ya no daba nada más porque la habías agotado!

Un juegazo con el que hemos pasado muy buenos ratos y que todavía puede amenizar muchos más en toda fiesta ochentera que se precie. ¡Totalmente recomendado!

Ficha Técnica

Año: 1990
Género: Disparos
Número de Jugadores: 2
Fabricante: TAD Corporation
Sistema sobre el que funciona: Máquina Recreativa

LO MEJOR: Muy adictivo y perfecto para descargar adrenalina
LO PEOR: No poder jugar más de dos personas a la vez